La ausencia de patrimonio cultural escrito, (bien por prohibición bien por las múltiples quemas de libros), les va a suponer un esfuerzo en entender como conservar en lo mejor de sus posibilidades dicha iden- tidad.

El hecho de que ésta cultura esté basada en una transmisión oral y clandestina , les va a indicar con claro acierto, la solución al peligro de que dicha cultura se difumine irremisiblemente ante tan difíciles circuns-tancias históricas.

Es precisamente, y ante este peligro, quienes no son pocos los que se atreven a perpetuar su cultura sobre “textos secretos”, escritos en lengua romance pero con una curiosa particularidad:

Son escritos en caracteres árabes. Como elemento inalterable del origen pasado de su cultura. El texto - o mejor dicho- el aljamiado, nace como forma de literatura. A a veces religiosa, otras veces de relato ima-ginativo, se convierte de esta forma en un arma de resistencia política y cultural

en manos de esta minoría, y como testimonio de la dramática resistencia de dicha sociedad a sucumbir ante la nueva exposición de asimilación social, cultu-ral y étnica a la que se ven sometidos durante el siglo XVI.

Los moriscos adoleciendo de conoci-mientos históricos fiables, dejaron orientar sus conciencias a tradiciones entreveradas de leyendas; resultando en tratados, donde la realidad y ficción se entremezclaron; y que constituyeron la base de aquella educación religiosa generacional, que poco a poco se fue diluyendo en el destierro forzado, o ante los nuevos "aires" a los que hubieron de amoldarse.

Nosotros apelamos desde estas páginas, al reconocimiento de aquellas minorías que nos dejaron éste legado cultural. Basado en la custodia con la más hermosa y honesta dignidad, de una identidad irrepetible: Al Andalus. Para ello nos proponemos – como recuerdo – recoger dicho legado de una manera